lunes, 1 de septiembre de 2014

El reflejo

Yo soy el reflejo de Thomas.

Cada mañana, Thomas se levanta y entra en el cuarto de 


baño.

…Y hace muecas.

Estoy tan cansado de las muecas. Las hace por lo


menos durante media hora. Muecas burlonas,

ridículas. No tengo más remedio que imitar todas sus 

acciones, aunque por dentro estoy hirviendo de ira.

Él hace esto todos los días… bueno, lo hacía.


Una mañana se despertó como de costumbre, y ent
ró en

el cuarto de baño.

Esa mañana, involuntariamente, cogió unas tijeras.

Esa mañana, involuntariamente, apretó fuertemente las


tijeras y las alzó.

…Esa mañana, totalmente en contra de su voluntad,


Thomas se clavó con fuerza las tijeras directamente en

su ojo derecho.

Thomas gritó y gritó. Yo gritaba y gritaba, con una


diferencia.

Yo no puedo imitar su dolor.


Sólo su rostro.